miércoles, 22 de junio de 2011

Como Nace Una Vocación

Cómo Nace Una Vocación
Regina Kuligovski, maquilladora, fue representante de Lancôme en la Argentina, hoy es maestra de maestras en su propia escuela y lanzó una línea con su nombre.
Claudia Piñeiro, es escritora, guionista de TV y colaboradora de distintos medios gráficos. Su obra literaria, teatral y periodística ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales.
Silvina Chemen, rabina, Lic en Comunicación Social.
Entrevista a Paula Sarachú y Carolina Nanzer, del Departamento de Orientación Vocacional de la UNC.

Búscalo en tu corazón(letra y música: Jorge Rojas)
Busca en tu corazón si quieres encontrar,
el camino a seguir, descubre la verdad.
Ama sin condición, no te rindas jamás,
donde vive el amor, vive la libertad.
Y no te olvides, hay que luchar para ganar.
Todo es posible, sólo tienes que empezar.
Búscalo en tu corazón,
el camino que te lleve a la libertad.
Búscalo en tu corazón,
el camino que te lleve al amor.
Abre tu corazón, tan grande como el mar,
deja crecer allí, las ganas de volar.

Regina-: Esto de ir encontrando y hacer lo que me gusta es muy amplio. Me pueden gustar muchas cosas y yo puedo ir buscando la forma de hacerlas interactuar. Hay gente que se compromete con ella misma en ir buscando hacer actividades que le hagan bien, que le gusten, sin importar al principio que le reditúen.

GL: ¿Es ese un factor importante en el desarrollo de una vocación: que el gusto sea mayor que otros inconvenientes como por ejemplo el factor económico?

Carolina: Lo más fuerte que uno puede tener es el interés por algo. Lo económico influye, pero en realidad es algo que se va construyendo. Una salida laboral no es que de repente uno la tenga sino que uno puede ir generando la posibilidad laboral. Cuando nosotros trabajamos con chicos partimos del conocerse a sí mismos en función de qué es lo que les gusta hacer, de qué pueden disfrutar

Silvina Chemen: Creo que Regina hace hincapié en esto de ver el trabajo desde el amor y desde el gusto, la vocación y la profesión como algo que a uno le interese y le de placer, la construcción de una parte muy importante del sujeto en términos de estar haciendo algo que a uno le da placer. A mi me parece también importante el poder pensar la situación de elección vinculada a la historia personal de cada uno, los lugares que ha transitado, la escuela, la familia, que nos ayudan a ir encontrando eso que nos gusta. Necesariamente es preciso conocer para saber qué es lo que nos gusta.

GL: Cuántos de nosotros tal vez erramos en nuestras acciones de elección porque no tenemos en cuenta mejor esos ámbitos afectivos, emocionales, placenteros, en donde era claro, donde ya estaban cantándose nuestros gustos

SCH: El ámbito familiar va marcando ciertos intereses, ciertos gustos que tal vez se van estimulando o fomentando. Pero no necesariamente se va a ligar a una experiencia de este tipo. A veces incluso por diferenciarse del ámbito familiar es que el recorrido de una persona va tomando otros rumbos muy distintos.

GL: Ahora vamos a tener el testimonio de una ruptura, un tomar otro rumbo. Claudia Piñeiro, conocida escritora que antes era contadora. Porque cambiar es posible.


GL: ¿cómo pasó esto de ser contadora a ser escritora?

CP: Cuando yo terminé mi bachiller, creía que lo que quería estudiar era sociología. Una psicóloga que me hizo un testo vocacional, me había dicho que sí, podía averiguar por esa carrera. Pero también me dijo que por esos tiempos –era el tiempo de la Dictadura Militar- siguiendo esa carrera podía tener serios riesgos. Creo que la intervención de esta psicóloga más que una intervención vocacional fue una intervención de supervivencia, de protegerme. Mis padres habían comenzado la carrera de contadores y ninguno de los dos la terminó. A mí la matemática también me gustaba mucho y entonces se me ocurrió que esa podría ser contadora, que al terminarla me permitiría trabajar. Pero además a mi me encanta estudiar, así que creo que cualquier carrera que hubiera comenzado la habría terminado con entusiasmo. Al terminar la carrera comencé a trabajar en un negocio muy grande, y trabajar me sirvió de mucho aunque no tenga nada que ver con ser escritora. Me enseñó a trabajar, a tener un método de trabajo. Cuando después comencé a trabajar como guionista de TV me daba cuenta de que otra gente que tal vez venía de carreras como letras, periodismo, les faltaba a veces un método de trabajo.
También creo que a los 18 años, cuando uno tiene que optar, no está totalmente seguro de lo que quiere. Entonces es interesante poder tener después la opción del cambio. En mi generación no nos planteábamos el cambio tan pronto. Primero terminábamos la carrera, después pensábamos qué otra cosa podíamos hacer, tal vez por el “deber ser”. Ahora los chicos cambian más rápido, van buscando de esa manera hasta encontrar lo que les gusta.

GL: Vuelvo a la pregunta ¿cómo pasó esto de ser contadora a ser escritora?

CP: A mi siempre me gustó escribir, así que paralelamente al estudio iba a talleres literarios y cosas por el estilo, como pensando que mi profesión iba a ser una pero que el resto del tiempo iba a completarlo con otra cosa que me gustara. En ese momento no me lo planteaba como profesión. En un viaje de trabajo, aburrida y deprimida porque iba a hacer algo que realmente no me gustaba, encuentro leyendo un diario un recuadrito pequeño que decía concurso de novela editorial….. Entonces me propuse a la vuelta de ese trabajo, pedir licencia, escribir una novela y mandarla a ese concurso. Lo hice, y quedé entre las 10 finalistas. Eso fue para mí como la confirmación de que si me tomaba las cosas en serio tal vez la de escritora podría convertirse en mi profesión. A partir de allí comencé a buscar trabajos que me permitieran acercarme de alguna manera a la literatura, comencé a trabajar en periodismo gráfico, comencé a prepararme en escritura de guiones –todavía no existía la carrera, así que los mismos guionistas te enseñaban y te conectaban con ese ámbito de trabajo- Y así comencé a conseguir trabajos como guionista y comencé a alejarme de la contaduría

GL: Cuando dejaste tu carrera de contadora ¿tuviste que asumir algún riesgo de algún tipo?

CP: Al principio no me alcanzaba, luego me ofrecieron más dinero porque se produjo una vacante en una editorial donde yo ya había trabajado, y si bien el sueldo era menor que como contadora, para vivir me alcanzaba así que allí me decidí por el cambio. Nunca me arrepentí de esa decisión.

GL: En algún momento dijiste “tengo que hacer esto, porque si no, no voy a ser feliz” ¿qué le dirías a la gente que está buscando su lugarcito en el mundo?

CP: Yo creo que hay señales que son muy fuertes y que uno las deja pasar. Por ejemplo, si sin motivos externos cada vez que tenés que ir a tu trabajo te sentís angustiada, etc etc y no es porque te traten mal ni nada por el estilo, será porque no estás en lo tuyo. Uno lo sigue haciendo porque hay que trabajar y mantenerse y vivir. No es fácil para todo el mundo trabajar de lo que le gusta. Pero cuando las cosas son demasiado evidentes, creo que poco a poco uno tiene que ir armando la cosa como para arrimarse al lugar de lo que quiere, de lo que le gusta. Por supuesto que es más fácil ir preparando el terreno cuando un tiene claro hacia dónde quiere ir

GL. Gracias Claudia. Hasta cualquier momento

Creo que la vocación es como un río con diversos afluentes, como un proyecto de vida donde van confluyendo distintas cosas

-: Eso nos habla de la importancia del contexto social en la elección

GL: el testimonio de Claudia nos muestra que en su momento no pudo hacer lo que quería, sin embargo esto no acabó en frustración vocacional sino en una nueva búsqueda de alternativas

-: ella nos hablaba de que le encantaba estudiar, y que además le sirvió estudiar porque le enseñó a trabajar. Y es que las distintas experiencias no quedan aisladas, sino que van interactuando, van generando y enriqueciendo la mirada, todo va sumando a que uno vaya teniendo una comprensión más amplia de las personas, de la vida, de lo que cree. Es como permitirse seguir creciendo en todos los aspectos. Creo que esta experiencia es muy interesante porque va mostrando cómo ella se va enriqueciendo de todas estas distintas actividades

- En esto me parece también interesante no ver a la carrera como un objeto más de consumo sino como esto de poder entenderse como un sujeto integral donde las experiencias de vida y las elecciones van fortaleciendo, porque uno se encuentra con obstáculos, pero también con fortalezas y es muy importante poder capitalizar eso

GL: Tanto en el testimonio de Claudia como en el de Regina hay un hecho que, desde la perspectiva de los oyentes, puede resultar lejano a su propia experiencia. Las dos tuvieron una oportunidad. A las dos se les abrió una puerta para pasar al mundo soñado.

- Yo creo que aquí hay dos cuestiones: por un lado este testimonio de gente exitosa se aleja de la realidad cotidiana. Pero creo que en estos dos testimonios, son ellas las que se abren una puerta porque siempre siguieron conectadas de alguna manera a su sueño, siempre siguió su interés y su búsqueda y por eso pudieron ver las oportunidades. Creo que tiene que ver con darse un momento para ver cuáles son las elecciones que uno va haciendo en la vida, y animarse a investigar, a darle espacio a los gustos, a los intereses, a lo que uno disfruta

GL: Me llamaron la atención algunas de sus expresiones como “tengo que hacer esto porque si no no voy a ser feliz”. Me pareció una brújula en el proyecto de vida. Ella en un momento hace una crisis en su profesión . Nos contaba que estaba muy deprimida, sentía que su trabajo le pesaba. Eso nos puede estar pasando a cualquiera. Sin embargo ella no dice “me equivoqué”, sino que dice: “esto me enseñó a trabajar, pero ya cumplió su ciclo”. Es decir, lo integró.

-: Es muy interesante incluso en esto de los chicos que consultan acerca de la reelección de carreras, y a veces ellos plantean el “me equivoqué”, “perdí el tiempo”, como algo tan tajante que les impide tomar esta experiencia para seguir creciendo, seguir conociéndose, seguir conociendo sobre las distintas posibilidades. Ella lo incorpora como parte de su propia historia. En ese momento tal vez no lo podía ver con tanta claridad como lo ve ahora retrospectivamente. Un chico de 20 años que está con muchas dudas sobre lo que está haciendo, se siente angustiado, siente que ha hecho las cosas mal. La idea es que pueda salir de ese lugar.

GL: Y además el sentido común en lo que experimentó Claudia, porque si bien ella se sentía muy cómoda en su primera experiencia escribiendo para la revista, dijo “bueno, pero con esto no vivo. Aunque no me guste, tengo que volver a mi trabajo anterior”

-: Y ahí están todos los factores que van interactuando: lo económico, lo que me gusta. Y no es esto o lo otro. Es todo. En este sentido es importante rescatar lo que Claudia menciona como un proceso. No dejó de un día para otro una carrera, sino que fue preparando a través de algunas pistas, a través de investigar.

GL: todavía nos falta otro testimonio. Ojalá todos sirvan para darnos esperanzas, sobre todo a los chicos que tal vez pueden estar muy perdidos.

- También es interesante esto tan conocido como “test vocacional”, en realidad se trata de un trabajo que no es un test, sino un espacio para pensar. A veces se asocia mucho el test a esta cuestión del llamado. Pareciera como que alguien de afuera va a saber más que ellos mismos lo que ellos quieren hacer. Nosotros tratamos de proponer a los chicos espacios de reflexión y tratamiento de algunos temas que intervienen en la elección y son importantes para ser pensados. Y cuando uno a mitad de camino se da cuenta de que no está en lo suyo, reflexionar acerca de qué es lo que no le gusta de lo que está haciendo, que es lo que sí le gusta hacer a partir de cierta claridad sobre lo que le interesa, qué tipo de carreras se pueden vincular a esos intereses, y buscar ayuda si es que siente que no lo puede hacer solo. Hay espacios públicos y privados para esto. El trabajo en grupo enriquece, porque es encontrarse con otros que están en la misma situación y eso permite pensar más tranquilo, sin bloquearse pensando que solo es uno el que no encuentra el rumbo, el desorientado. Y además cada caso, cada realidad es distinta y no hay que seguir consejos de nadie, porque cada uno habla desde un lugar propio, desde experiencias propias.

GL: Aquí tenemos un mensaje de una mamá que está entristecida porque su hijo de 16 años dejó el colegio ¿qué le podemos decir?

- A mi me parece en esto de pensar las distintas situaciones de elección aún para pensar una nueva elección, que si bien no hay recetas y cada situación es particular y uno la vive de manera diferente, es animarse a ver cuáles son esos factores que intervienen en estas situaciones, qué es lo que no me gusta, lo que me hace sentir mal, lo que sí me gusta , lo que sí tengo ganas de hacer. Y los chicos a ellos mismos deben darse un espacio para repensar también las expectativas familiares y cómo se juegas esas expectativas familiares en las propias elecciones, que muchas veces van de la mano y muchas otras no. Las expectativas de los padres muchas veces no van por el mismo lado que la de los chicos.
GL: Yo le diría a esta mamá: “la vida te da sorpresas”. ¡Quién te dice que esta mamá no vea el día de mañana su hijo hecho un intelectual!



Vamos a pedir al Señor por medio de María su bendición para este día, para nuestras labores, para nuestras tareas y también para nuestras búsquedas vocacionales, especialmente pidiendo la gracia para todos aquellos que sienten oscuro el horizonte y el panorama por donde caminar




GL: Esperemos que después de este programa, más bien que cómo nace una vocación nos preguntemos cómo se hace una vocación, cómo se arma, porque también es algo así como un rompecabezas, y si no, escuchen este testimonio de Silvina Chemen, que hoy es rabina, pero fue construyendo lentamente su vocación a lo largo del tiempo con chicos, con esposo contra viento y marea

¿Cómo fue que nació y creció esta vocación tuya al rabinato?

SCH: Yo me crié dentro de una sinagoga porque era un espacio donde me sentía cuidada, donde mis habilidades que en ese momento tenía como niña y adolescente eran cantar y rezar porque eso me llenaba. Era una elección que yo hacía en ese momento para y por mí. Yo también viví mi adolescencia durante la dictadura militar, y lugares como la sinagoga eran espacios donde había resguardo y eran sanadores de la realidad que se vivía en la calle. En la calle no se podía hablar, y la sinagoga era un espacio donde la palabra estaba permitida, se podía preguntar, y el Rabino también era una figura protectora.
Mi mamá se jubiló como maestra de escuela pública así que en mi familia yo viví la docencia como un contrato social y quise ser docente también, pero dada esta vocación decidí ser docente de materias judías y me inicié en un profesorado judaico, donde tenía que estudiar cosas de la Biblia, entonces en la sinagoga comenzaron a pedirme que diera el sermón cuando el rabino no podía venir. A pesar de que yo no me daba cuenta, la gente comenzó a venir con gusto a ese lugar y confiaba mucho en que los guíe. Yo lo hacía porque me nutría a mí. Si además a la gente le servía, genial.
Mientras tanto yo terminé el profesorado, hice en la Universidad la licenciatura en comunicación social. En el medio tuve un hijo, después el otro. Cuando desteté al segundo, planteé mi deseo de hacer el rabinato, y todos me apoyaron. El momento más difícil para mí fue que para terminar con el rabinato yo tenía que hacerlo en Israel. Duraba 6 meses pero no me dejaban viajar si no era por un año, y tenía que dejar a toda mi familia acá. Quienes me evaluaban como rabina, por principio básico, deberían haberme evaluado mal si yo hubiera optado por sacrificar a mi familia. Yo no iba a sacrificar la mía para servir a otra.

GL: Ahora, desde la felicidad que se te nota de desarrollar esta misión como rabina, cuando mirás para atrás ¿qué les dirías a las personas que no encuentran hoy su lugar en el mundo, y cual sería el proceso interior para encontrarlo? ¿por dónde buscar su proyecto, su sueño?

SCH: Yo no tengo la respuesta. En principio les diría que se tengan paciencia y se den el tiempo que necesitan para encontrarlo. En mi caso, por ejemplo, yo terminé el secundario y cuando manifesté a una profesora que estimaba y estimo mucho sobre mi inquietud de un profesorado en hebreo me dijo “Silvina, sos un desperdicio, ¡cómo vas a hacer eso!”, entonces yo, como sabía un poco de música, me fui a anotar en la universidad para hacer musicoterapia. No era mi vocación, pero alguien me había marcado que yo tenía que saber elegir en ese momento lo que la sociedad se supone que valoraba. Rendí el ingreso, y cuando me dispuse a ir el primer día me dije “yo no puedo hacer esto, si no soy yo” . A veces las presiones del afuera te llevan a hacer elecciones como si fueran tu vocación. Pero ¿dónde aprende uno a leerse a sí mismo? ¿cuándo se da permiso para no saber que quiere uno ser por un tiempo hasta que lo encuentra? Los chicos salen del secundario, no saben siquiera quiénes son, y tienen que elegir una carrera para toda la vida. Eso me asusta.

GL: ¿vos creés en la vocación como un llamado hablando como una especie de fenómeno extraordinario que resuena dentro nuestro, una voz clara que nos dice “vas a ser tal cosa”

SCH: A alguna pudo haberle pasado. A mi no. Creo que uno puede entender el llamado retrospectivamente, cuando uno vivió, anduvo el camino, trabajó, se equivocó, se volvió a levantar. Allí uno puede entender por qué le pasó lo que le tenía que pasar. Uno puede puntuar la vida en función de un horizonte pero cuando ya caminó el camino. Yo no siento que te puedan decir cual va a ser tu horizonte cuando todavía no saliste a la calle. Yo ahora entiendo que todo lo que me pasó en la vida era quizá porque ahora tenía que estar acá, en este momento, pero la verdad es que no lo hice para estar acá en este momento.

Comentarios de las invitadas al testimonio de esta rabina:

- Creo muy interesante en esto de “yo no tengo la respuesta”. Es “siendo” que uno va “siendo”, va encontrándose. También rescato lo cierto de las presiones que uno siente por el “deber ser” y “deber hacer” que inevitablemente interactúan. Pero este permiso que uno debe poder darse es el espacio donde se tiene que esclarecer cuáles son las presiones que estamos recibiendo para decidir sobre tal o cual cuestión, y que en realidad no tienen que pesar en la decisión.
- En ese sentido me parece también importante no pensarlo solo desde lo individual, sino desde todos los que estamos involucrados en situaciones de elección, en términos de que nos ayuden a reflexionar cómo acompañamos esa situación y esa elección. Ese espacio de poder leerse uno mismo es un espacio que debe estar otorgado por los otros

Preguntan los oyentes:
- ¿Cómo ayudar a mi hijo en la elección de una carrera? Le gustan 4 y no sabe por cual decidirse
GL: En la ciudad universitaria, en el departamento de orientación vocacional, se hacen grupos con procesos que duran aproximadamente un mes y medio. Es importante que se sepa que se trabaja todo el año, porque no es que uno a fin de año se ponga a pensar. Por eso pueden acudir allí cuando sientan ganas de hacerlo, no como una obligación.

- ¿nunca es tarde para transitar otro camino? Mi vocación se redefinió alcanzada la adultez
- Por supuesto que nunca es tarde. Uno tiene que estar abierto a aprender durante toda la vida. Siempre uno está redefiniendo caminos. Ella misma es la que tiene que autorizarse para redefinir caminos. Pero también es cierto que hay ciclos: no se puede redefinir a ser mamá a los 60 años. Cada uno tiene que evaluar en su propio contexto desde su propia historia qué es lo que quiere, qué es lo que puede

- Respecto al comentario de la señora que habló hace un momento, es difícil para nosotros como hijos confrontar a veces la vocación porque también tenemos las expectativas de nuestros padres respecto de nosotros y muchas veces por cumplir esas expectativas que a veces se nos transmiten implícitamente se nos hace difícil seguir lo que va dictando el corazón. También tenemos que tener en cuenta qué esperamos como hijos de nuestros papás y charlarlo, negociarlo, y solicitar el acompañamiento de la familia para poder discernir por dónde quiere el Señor que construyamos el reino

- Un sacerdote: Me parece interesante no confundir profesión con vocación. Una cosa es la profesión como medio de vida. Si uno elige algo que le guste, a través de lo cual se sienta realizado está todo bien. Pero la vocación pasa por otro lado. Pasa por saber qué quiere uno hacer de su vida. Yo tengo mi profesión como ingeniero. Sin embargo después sentí el llamado del señor por otro lado, y aquí estoy, sirviendo a Dios como sacerdote. Me pareció interesante eso que manifestó la Rabina de que uno nunca sabe por dónde tiene que caminar, lo va verificando. Como sacerdote comencé a gustar de la filosofía, la teología, y en última instancia lo que termina de definir la profesión como camino de vida unido a la vocación son los intereses que uno tiene. Yo veo en los chicos de hoy que están desorientados, a través del acompañamiento espiritual, es que confunden el sentido del trabajo y el gusto por las cosas. A veces uno pregunta a un chico que decide cambiar de carrera por qué toma esa decisión y te responde: -porque no es lo mío, -¿y por qué te diste cuenta de que no es lo tuyo? – Porque me da mucho trabajo. - Pero ¡todo cuesta trabajo!,¡hasta lo que te gusta cuesta trabajo! La idea de que porque te guste algo no te va a costar, es falsa. Los chicos creen que porque algo les guste o les atraiga, les va a entrar automáticamente. Construir la vocación cuesta trabajo. Un camino elegido exige renuncia a muchas opciones, incluso a veces un camino de sacrificio para las personas que lo rodean, como en el testimonio de la rabina

- Una vez una chica me decía :A mi me parece que la vocación es algo tan grande que no lo encuentro. Creo que este concepto impide la búsqueda, que es lo importante. Estar continuamente buscándose, haciendo. No creo que le vocación sea algo que está armado y la tengo que encontrar en un árbol, creo que es algo que hay que ir armando

GL: de alguna manera la vocación es sí un tesoro escondido que tengo que encontrar, pero está dentro de uno y hay que ir de a poco buscándolo y haciéndolo. Hay que tener paciencia para ir esperando esa especie de complicidades que la vida va trayendo en diálogos, en oportunidades
Una vez leí algo que me pareció bellísimo




“CUANDO DESEAS ALGO INTENSAMENTE, TODO EL UNIVERSO CONSPIRA PARA QUE LO LOGRES”.




“ Hay quienes luchan un día y está bien. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles.” Bertold Brech
Puedes cambiar el mundo tan solo en un instante
Puedes cambiar de rumbo si quieres que eso pase.
Puedes mirar adentro tu sentimiento, el universo traerá tus sueños.
Cambiar el mundo empieza por ti.
Verás que los colores son mucho más brillantes,
verás con otros ojos que hay magia en todas partes.
Arriba y adelante se ven los horizontes
si el sol también renace, renacerán los hombres.
Cambiar el mundo empieza por ti, empieza por ti.
Si se renueva la esperanza, si te convences que se puede cambiar
si quiero un cielo nuevo empiezo yo primero
y elevo una alabanza para la humanidad.
Cambiar el mundo empiezo por mí, empieza por ti.
Puedes cambiar hoy mismo el curso de tu viaje,
verás que no es lo mismo si tienes el coraje.
Arriba y adelante se ven los horizontes
si el sol también renace, renacerán los hombres.
Cambiar el mundo empieza por ti, empieza por ti.
Si se renueva la esperanza, si te convences que se puede cambiar
si quiero un cielo nuevo empiezo yo primero
y elevo una alabanza para la humanidad.
Cambiar el mundo empiezo por mí, empieza por ti.
Alejandro Lerner
Programa Entre Nosotros - Radio Maria - FM88.5

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